Robin preguntaba:
—¿Por qué aún preparas algo dulce?
En ese tiempo, ella todavía tenía muchas esperanzas en él.
Cuando él preguntaba, ella siempre respondía con un toque de expectativa:
—Porque me gusta lo dulce.
Pero la próxima vez, al ver los platos dulces en la mesa, Robin volvería a preguntar.
Después de eso, Irene dejó de hacer platos dulces y aprendió nuevos platos, todos al gusto de Robin.
Habían pasado tres años desde entonces, y él volvió a preguntar.
Robin la miró.
—Si te gusta algo,