—¡Qué tontería eso de la compostura! Si vino hoy, ¿no es obvio lo que iba a pasar? ¿Por qué fingir seriedad? ¡No puedo creer que Robin no te haya tocado!
Pablo abrazó a Irene y comenzó a besar su cuello.
El asqueroso olor del alcohol la hizo sentir náuseas una y otra vez.
Ella comenzó a luchar en el instante.
—Señorita Irene, si vamos a beber, bebamos bien. ¿Crees que no me di cuenta de que cambiaste lo tuyo por agua? ¿A quién pretendes engañar? ¿Eh?
Diciendo esto, agarró una copa de vino y, suj