Capítulo 76

Santiago se quedó paralizado en su asiento. Su cuerpo se había paralizado, cada músculo tenso. Sus ojos fijos en la puerta, entrecerrados, ardiendo con algo que aún no podía identificar. Su pie empezó a golpear el suelo. El tacón de su zapato golpeó el suelo con un ritmo irregular. Entonces, fue como si un interruptor se activara dentro de su cabeza.

Su mano cruzó el escritorio y agarró su teléfo

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