—Rebeca, no puedes hacer una tontería, ¿lo sabes? —dijo Úrsula con seriedad.
—Tienes que divorciarte.
Solo tras divorciarse oficialmente podría realmente empezar de nuevo.
—El camino que tienes por delante es largo; hagas lo que hagas, tendrás muchas oportunidades en el futuro. Pero lo más importante ahora es dar el paso correcto en este momento.
Rebeca sabía qué le preocupaba a la anciana.
Se calmó un poco y dijo:
—Está bien.
Úrsula se tranquilizó un poco y le dio una palmadita en la mano.
Esa