Después de que Rebeca y Wendy se marcharan, se quedó inmóvil y aturdida en su sitio durante un buen rato.
No volvió en sí hasta que Liliana, que esperaba en el restaurante, vio que no había llegado en tanto tiempo y la llamó para que se diera prisa.
Después de colgar el celular y entrar en el restaurante, Liliana vio algo raro en su cara y le preguntó: —¿Qué te pasa? ¿No te encuentras bien?
Natalia negó con la cabeza: —No es eso.
Su tono era muy ligero, como si se hubiera quedado sin fuerzas, pa