En cuanto las palabras salieron de su boca, llamaron a la puerta del reservado.
Los visitantes no eran otros que Kevin y Hugo.
Kevin empujó la puerta y se sorprendió al ver a tanta gente en el reservado: —¿Tanta gente?
Este restaurante era propiedad de su familia.
Hugo y él venían aquí a comer, y cuando oyó al encargado del restaurante decir que Logan estaba por aquí, quiso acercarse a saludar, pero no esperaba ver a tanta gente.
Además, eran todos conocidos.
Kevin sintió al instante que no era divertido comer solo dos, así que dijo: —Logan, no sé si no te importa que Hugo y yo nos unamos a ustedes.
Logan dijo: —Profesor Molina, señor Figueras, ¿qué dicen?
Justo ahora, el profesor Molina tomó la iniciativa de pedir a los Mena y a los Rojas que le acompañaran, ahora que Logan tenía amigos, naturalmente no podía decir que no: —Claro que no me importa, señor Figueras...
Cristian se rio: —Claro que no me importa, nos conocemos todos.
Al principio, le disgustó un poco que los Mena y los Roj