Una sonrisa se dibujaba en el rostro de Tayron Reyes aquella mañana mientras terminaba de vestir su traje ecuestre después de un baño.
Salió de su habitación y se detuvo en la puerta de la habitación donde se habían hospedado Vivian y Brandon sin evitar escuchar la conversación que sostenían madre e hijo en el interior.
Brandon despertó a su madre con llamados de emoción y besos, para el pequeño niño no había nada más emocionante que montar a caballo.
Después de tomar un baño rápido y