La luz se encendió de pronto en una explosión inesperada, lo que me obligó a cerrar los parpados con fuerza y cubrir mis ojos con el ante brazo. Me sentí mareada cuando el fogonazo de luz prácticamente derritió mis retinas por completo. Parpadee varias veces, en busca del control.
—¿Has venido a matarme, Brianna? —La voz acerada de Gereldine atravesó la habitación, cortando el ambiente espeso que se respiraba.
Todos tenían sostenían sus armas con la vista clavada en el objetivo.
—No necesariame