Mundo de ficçãoIniciar sessãoApolo
—¡Por los clavos de Cristo, Bruna! Es la boda del muchacho, déjanos celebrar en paz. —Exclamó Pino Calo, que estaba más preocupado por el vino que por los negocios de la familia. —¿Dónde dejaste a tu linda esposa, Apolo? —Con Adrián, él cuidara de ella. —Le lancé una sutil mirada a Bruna. —Buena elección, muchacho. Despué






