Brianna
En cuanto Pietro me empujó dentro del coche, me vendaron los ojos y me llevaron maniatada durante todo el camino, dándome cortos sorbos de agua, de tanto en tanto. No sabía a donde me llevaban, e intenté con todas mis fuerzas memorizar las curvas, como eran los movimientos del coche. Necesitaba saber cuánto tiempo recorríamos una carretera o si el camino era pedregoso, pero no logré nada de aquello. Me apresaron como un cordero que va al matadero. Era incapaz de defenderme por más que