Brianna
A lo lejos se divisaba la cabaña en la falda de la pequeña colina. A su alrededor se encontraban pululado al menos media docena de hombres, un par de autos estacionados en la entrada y dos camionetas negras apostadas en el único camino que llevaba a la cabaña. Mire a Ciro de soslayo cuando dejo de hablar en un murmullo con uno de ellos, nos encontrábamos agazapados a unos cien metros del lugar.
Me apoyé respirando con dificultad contra uno de los troncos y me deslicé agitada. Nunca ha