La maternidad es una bendición siempre, pero aún más cuando se ha vivido, la primera etapa de tu vida, alejada de los afectos. Asumí el proceso con mucha alegría, dejándome mimar por mi esposo, aunque continué alejada y distante. Había algo en mi interior que dudaba del cariño y el amor que podría profesarme. Aquellas palabras sobre Samira aún calaban hondo en mi corazón. Necesitaba tiempo para ganar confianza y subir mi autoestima.
A veces intentaba acercarse, tratando de conquistarme. Sabía