- Mami despierta, que papá preparó un desayuno especial.
Abro los ojos sintiendo las manitas de mi hijo tocar mis hombros y acariciar las mejillas. Me siento con energías renovadas, feliz y con ganas de enfrentar al mundo.
Sonrío porque la imagen que tengo frente a mí es tierna. Jerry carga a Lili, sosteniendo su biberón de leche y Adrián, a mi lado, espera ansioso a que salga de la cama.
- Ya bajo - digo acariciando su mejilla y sosteniendo las sábanas, que esconden mi desnudez, con firm