Tenía razón Isabel, necesitaba un cierre y solo conversando con ella, escuchando lo que tenía para decir, lo tendría.
Durante algunos minutos ambas nos dejamos llevar por un silencio incómodo. De mi parte, analizando cada posibilidad, de la de ella, esperando mi respuesta.
- De acuerdo - dije - dime el día y allí estaré.
- El sábado tengo visita, te estaré esperando.
Finalizó la llamada y mi mente no dejó de divagar. ¿Cómo pude aceptar semejante idea en mi estado? ¿Qué querrá conversar