Recibí la noticia, totalmente consternada, porque la había visto poco tiempo antes, en su versión humana, sincera y sensible. Al parecer estaba esperando mi perdón que le permitiría el descanso eterno. Ahora, menos atormentada a nivel mental, no pudo con el sentimiento de culpa que la embargaba.
- La pobre, no pudo lidiar con sus demonios - dije - yo no le guardo rencor, fue una mujer con sus propios traumas, manipulable, carente de afecto y con una mente atormentada, Ransés la llevó al límit