Las náuseas me mantenían sentada en el piso del cuarto de aseo. Mi cuerpo experimentaba un malestar general, pero la dicha me hacía sonreír bobamente ante la posibilidad de un bebé.
- ¿Te sientes mejor? - preguntó mi esposo, acariciándome el cabello.
- Sí - dije moviendo la cabeza - al menos las náuseas se habían calmado - vamos al comedor, deben estar preocupados.
Jerry apareció en la estancia, acompañándome con una sonrisa sospechosa en los labios
Quería ser padre nuevamente y ante m