Caminaba por senderos luminosos, casi podía tocar la naturaleza exuberante del lugar. Sentí una paz nunca antes experimentada. Era feliz, lejos del dolor y los sufrimientos. No deseaba regresar, aún no... Quería recuperar energías en aquel remanso de paz.
- ¿Elizabet? - escuché a lo lejos y la sensación de plenitud se instaló en mi alma. Era mi madre y corrí a su encuentro emocionada, sin embargo, a pesar del esfuerzo y el deseo de acercarme no lograba hacerlo. El camino se iba haciendo más a