Capítulo 57

Parada en la puerta de su casa, correspondí al beso desesperado de mi chico, con el mismo fervor suyo. Inició sutil, casi tímido, pero se fue intensificando con el anhelo de ambos. Nuestras lenguas danzaron en completa sincronía, queriendo más de esa divina caricia que nos invitaba a intimar cada vez con mayor desespero.

- Te extrañé - dijo con la respiración agitada.

- Yo también.

- Disculpa, te juro que... Samira no significa nada.

Pasé mis manos por su boca, silenciándolo y delimitan
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP