Me dejé caer en la cama, presa del dolor y el pánico. Lo había dejado y mi mundo se desplomaba una vez más, pero no podía permitir que siguiera con esa actitud tan condescendiente con respecto a la arpía. Lloré gran parte de la noche, nuevamente mis planes de matrimonio se aplazaban y comencé a preguntarme si realmente el destino quería nuestra unión.
A la mañana siguiente al ver su lado de la cama vacío me sentí morir. Mi despertar era siempre tan romántico, rodeada de sus brazos, con sonris