Capítulo 55
Mi chico y yo nos miramos confundidos, sin entender cuál era el punto en esta historia. Al vernos las dos mujeres mostraron una inquietud culpable. El detective sonrió con suficiencia y con un gesto nos invitó a seguirlo.
Entramos a su oficina, deseosos de descubrir el nuevo giro de los acontecimientos. Nos sentamos en los sillones que se encontraban ubicados frente al enorme escritorio.
- Desde que empecé a investigar, comencé un trabajo encubierto, con el único objetivo de a