HENRY CHAPMAN
Avril arrojó el celular de Aurora contra el piso antes de terminar de desmoronarse. —¡Tú hija lo mató! —gritó entre lágrimas, con las rodillas clavadas al suelo y el rostro cubierto por sus manos—. ¡¿Por qué?! ¡John era suyo! ¡Lo tenía por fin! ¡¿Qué más quería?!
—Su amor —contesté de pie delante de ella, con los hombros caídos y en mis manos una situación que se había escapado—. Ese siempre fue tuyo.
Mis palabras no mejoraron las cosas. Avril levantó su mirada rota y pude not