JOHN FOSTER
Cuánta satisfacción me dio pronunciar cada palabra, dejando en completo silencio a mis padres y a mi desdichada esposa, que retrocedió mareada y sudando frío antes de desvanecerse y caer contra el suelo.
—¿Frustraron mis planes de estar con Avril? ¿Confabularon con los Chapman? Bien… Ahora todo lo que está a nombre de Rita es de Mary y, por tanto, mío. Puedo disponer de sus pertenencias y dinero a mi voluntad siempre y cuando resulte beneficioso a futuro para mi hija. La única man