JOHN FOSTER
—Encontré a la señora Steel… —dijo Damián por teléfono, logrando que levantara mi atención de los papeles sobre mi escritorio.
—¿Dónde está?
—En… Milán, como bien sugirió.
En cuanto Rita dijo que Avril era la amante de su padre, decidí probar suerte y mandar a Damián allá. Que la encontrara, no me daba «confort». ¿Qué hacía en Milán con Chapman? Se me revolvió el estómago y puse más atención a mi empleado.
—¿Qué hacía ahí? ¿Es cierto que…? —No pude terminar la pregunta y el si