AVRIL STEEL
En una pequeña cafetería de la ciudad, esperé pacientemente. Alissa llegó casi corriendo, con un grueso de papeles entre los brazos que sostenía contra el pecho. —¡Señora Steel! —exclamó agitando su mano en el aire mientras se acercaba.
Alissa había sido mi ayudante y un elemento de confianza formidable, pero no pude evitar hacerme preguntas: ¿Cómo fue posible que tanto John como Derek pudieran fingir ser mis amantes anónimos? Ella era la encargada de entrevistar e investigar a l