AVRIL STEEL
¿Mi esposo? ¡¿Cuál esposo?! De pronto recordé que mi divorcio no era aún de dominio público y casi vomito ahí mismo.
—Lo siento, ¿se refiere a Derek? —pregunté tragando saliva.
—Sí, el señor Malone pasó por ella. ¿Todo está bien? —inquirió notando como se me fue el color de las mejillas.
Sin contestar y con un fuerte dolor de estómago, regresé sobre mis pasos, directo hacia el auto, mientras tenía ganas de gritar y llorar. ¿Cómo pude olvidarme? La escuela pedía una pequeña lis