AVRIL STEEL
—¿El abuelo ya era muy viejito? —preguntó Amber procesando la idea de que el abuelo ya no volvería. Era complicado explicarle lo que significaba la muerte sin causarle esa ansiedad que todos los adultos sentíamos por lo menos una vez al mes, tal vez una vez a la semana para los más aprensivos.
—Ya era grande —contestó mi papá acariciando sus cabellos.
Tenía razón, ya era grande, pero eso no significaba que no doliera.
Mientras organizábamos un rincón de la casa para mantener