AVRIL STEEL
Giré sobre mis talones y lo enfrenté, llena de odio. —¿Qué haces aquí? ¿Qué más quieres? ¡Ganaste! Siempre ganas. ¿Planeas regodearte?
Me vio con lástima y avanzó manteniendo las manos en sus bolsillos, inspeccionándome con atención. —Lamento lo de tu abuelo… —dijo en un susurro, aumentando mi indignación.
—¡¿Lo lamentas?! —grité furiosa—. ¡Tú lo mataste!
—Él se puso en mi camino… Yo no quise lastimarlo —contestó como si hubiera algo de arrepentimiento en el fondo de su alma, pe