***
– Tú no puedes cambiarme – Dije
– Yo no quiero cambiarte – Respondió – No quiero que cambies, no quiero que seas distinto
– No soy compasivo, no soy justo, no puedo amar y creo que en realidad no quiero – Solté como un desahogo que nunca había tenido – No sé hacerlo de otro modo, no sé hacerlo de otra manera, no puedo, ¡no se!
– Y no quiero, yo no quiero que lo hagas de otro modo, ¿Acaso no te has preguntado porque sigo aquí? Contigo
– No, ¿Porque? – Cuestioné intrigado
– ¿Qué voy a hacer c