Me mantenía despierto mientras veía como los primeros rayos de luz comenzaban a iluminar el sitio, pensando en cosas que quizás nadie más pensaría, como de costumbre, Sara permanecía dormida sobre mi pecho, estábamos acostados en el sofá de descanso de aquel cuarto que ahora habíamos adoptado como nuestro y, aunque no era tan grande cabíamos los dos en ese sofá, eché una mirada inquisitiva a los muchacho que permanecían dormidos aun y aquella imagen un poco divertida para mí provocó una sonrisa