Todos tenían algo que decir de nuestra mesa, parecían dioses inclusive escuché a alguien creo que era un cocinero diciéndole a un mesero “Lleva esto a la mesa de los inmortales” reí al escuchar eso, regresé a sentarme y tomé un palillo del plato de los abrebocas
– ¿Saben? – Dije obteniendo la atención de todo – A las mujeres siempre le gusta el malo – Continué sentándome – Es como un fetiche, les gusta el malo, son curiosas de lo oscuro, lo místico y por eso yo soy bueno – Hice una pausa mientr