Nero me castigó toda la noche y luego me folló hasta el olvido. Mi trasero estaba rojo y en carne viva, mi cuello tenía sus marcas, y había marcas de mordidas por todo mi cuerpo. Me había follado durante más de ocho horas seguidas.
Me folló la entrepierna, el trasero, la boca y los senos. Tomó todo lo que tenía para darle, y se lo permití. Para cuando terminó conmigo, ni siquiera recordaba mi nombre. Me desmayé en su cama de nuevo.
Se había ido para cuando me levanté como de costumbre. Me puse