Nada podría haberme preparado para cómo lucía esa habitación.
El aroma a cuero, ámbar y sándalo me golpeó primero, probablemente debido a lo que había allí dentro.
La luz provenía de tiras ocultas a lo largo del techo y el suelo, que iluminaban la habitación de rojo. Había pisos de madera oscura parcialmente cubiertos por gruesas alfombras persas.
Lo primero que captó mi mirada fueron los espejos. Una pared completa consistía en paneles de piso a techo tan pulidos que podía ver cada subida y baj