Mundo de ficçãoIniciar sessãoAfuera de la oficina de Salvador, Yona se movía de un lado a otro, con evidente impaciencia. Llevaba un par de minutos observando el reloj de pared, y cada segundo le parecía eterno. Se detuvo frente al escritorio de la secretaria y apoyó ambas manos con un suspiro cargado de tensión.
—¿Sigue Cristina en la oficina del señor Meyer? —preguntó por tercera vez.La secretaria levantó la vista de los documentos que revisaba y asintió, algo incómoda.—Sí, todavía está con él.<






