Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Oh, por Dios! ¿Ese era Salvador Meyer? —preguntó la señora cuando vio salir al esposo de Cristina.
Cristina asintió, aún tratando de cubrirse con la tela.—Es mi esposo —respondió.—No me digas que tú eres la mujer —se sorprendió y la señaló con el dedo.Cristina prácticamente ya presentía lo que iba a ocurrir. Aquí iba de nuevo: nuevamente sería rechazada solo porque creían que ella había sido quien le había quitado el marido a Mónica.—Creí que te había visto






