Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando Cristina regresó a la propiedad, los guardias la observaron sorprendidos de que hubiera vuelto tan rápido.
—¿Todo bien, señora? —preguntó el jefe de los hombres, levantando una ceja con cierta inquietud.—Todo perfecto —respondió ella con una amplia sonrisa. Aunque le dolía ligeramente el puño, nada se comparaba con la satisfacción que había sentido al darle ese golpe. No era una mujer que creyera que la violencia fuera una respuesta, pero debía admitir que, en ese momento, Jos






