Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa cena había quedado en segundo plano y en menos de lo que ambos hubieran pensado, las manos de cada uno se encontraban sobre la del otro.
Con besos llenos de calor recorriendo su cuello Cristina liberó un largo y hondo gemido seguido de un:—Oh… más…Salvador no esperaba ese gemido tan sensual por parte de su esposa, así que levantandola contra su cadera, besó hasta el nacimiento de sus pechos, deleitándose del hermoso cuerpo que la maternidad le






