Luego de las presentaciones, todos se pusieron hablar, hablar, hablar y hablar. Mientras que yo, no sabía que pensar, que hacer, como reaccionar. Estaba tan nerviosa, tan asustada que en verdad no encontraba como podría estar tranquila como ellos.
-Karla -me llama mi hermano-, ¿estás bien?
-¿Eh? -estaba tan metida en mi mundo que no había escuchado lo que me decía-. ¿Cómo?
-Te he hecho un pregunta -me dice alzando una ceja-. Qué, ¿si estás bien? -vuelve a preguntar?
-Eh, sí. Un poco. Lo