A simple vista a mí hermano le parecía que todo iba bien. Ya que ha estado viendo guardaespaldas aquí y allá. Pero, aún así necesitaba de él, de su seguridad, de su apoyo.
-Me sorprende que no te hayas vueltos loca, aún -me dice de repente.
-Lo mismo he pensado -le respondo un poco divertida.
-¿Son tuyos o de todos? -pregunta señalando a los guardaespaldas.
-Míos, pero mientras haya visita pues de todos.
-Sé que te sonará loco -me dice pensativo-, pero creo que exageras.
-¿En qué? -pregunt