David se me quedó mirando mientras comía. No entendía porqué. Me sentía incómoda y a la intrigada.
-¿Qué tanto me miras? -pregunté de malhumor.
-¿No puedo mirarte?
-No me respondas con otra pregunta, David, no me gusta. Dímelo, ¿qué tanto me miras?
-Lamento haberte tratado tan mal anoche. Es que... -bajó la mirada y murmuró-: Luego que Alejandro viniera... te... te ignoré el resto de la noche. No fue mi intención hacerte sentir mal o ser un mal novio, es que... -su tartamudeo me dejó totalmente