Capítulo 127

-¡Toda esa gente mirándome, Elliot! ¿Qué has hecho? ¿Le has mandado un correo electrónico a toda la puta oficina?

-Ven aquí y siéntate en mi regazo -se echó hacia atrás en el sillón pegado a su gran escritorio y me dejó sitio. Sin reaccionar en absoluto a mi acusación. Esa hermosa boca solo me pidió tajante que fuese a él de inmediato.

Pues lo hice. Mis botas rojas fueron con paso firme hasta él y me dejé caer tal como me ordenó. Me rodeó con sus brazos y me empujó contra su cuerpo para darme
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