Capítulo I - Emanuel
Vanesa no solía tomar así, no hasta perder el equilibrio ni la noción de lo que decía. Por eso, cuando la vi vaciar su tercer vaso sin medir consecuencias, supe que algo estaba mal. No me lo dijo, como siempre. Aunque esperé, aunque le di el espacio, aunque éramos amigos, no abrió la boca para contarme qué mierda le pasaba. Y yo... yo fui un cobarde. No me animé a preguntarle; me limité a acompañarla como un idiota obediente.
Esa noche, como muchas otras últimamente, no vol