Los celos y las dudas
Julia pasó un hermoso día con George y terminaron en su yate. Habían estado haciendo ejercicio hasta que la noche los sorprendió. Cuando estaba a punto de quedarse dormida, notó que él ya no estaba en la cama, así que salió a buscarlo.
George estaba apoyado en la baranda de la embarcación con la mirada perdida en el mar. Aquello la preocupó.
—¡George! ¿Qué estás haciendo? —preguntó Julia.
—Vení, hermosa —le pidió, extendiéndole la mano para acercarla a su lado.
—¿Qué te oc