Basta de Chinos

Yo termino de cantar y sé que estos quieren seguir la joda, así que me pongo cómoda. Enzo me mira serio y enojado.

—Vaya, veo que Paula no es la única que canta —dice Marco.

—Pero solo ellas porque las otras te rompen los tímpanos —dice Diego divertido.

—¿Y a vos quién te dijo que cantás bien? —le dice Valeria enojada.

—Nadie porque el único cantante acá es Esteban, los demás no servimos para eso —dice Diego serio.

—Bueno basta de cháchara, Sofí dale una de Kudai que a ustedes le sale genial —dice Carolina.

Esteban solo me mira y sé lo que quiere cantar, él empieza a tocar el primer acorde de Sin despertar.

—Pero cantá como corresponde —grita Valeria.

El gordo me guiña el ojo aceptando el reto.

—Ah no, esto se lo tengo que grabar a la Petí —dice Caro feliz porque sabe lo que se viene.

Paula siempre la cantó normal pero con Esteban nos gusta actuarla, así que me acerco a él y empiezo a cantar como seduciéndome, aprovechando la química de dupla que tenemos para volcarla en la canción.

—Puedo ser tu Sol, imagínate... Que puedo volar y todo puedo hacer. Que seré tu luz y la brisa que ilumina-na-na y hasta el final —dice Esteban sugerente.

—Puedo navegar y puedo recorrer. Puedo despegar en un anochecer. Quiero todo hacer y llevarte hasta la cima, encima —cante yo sensual.

—Sin despertar ni bajar de esta estrella fugaz que en su luz vuelas tú viajando en un cielo azul —cantamos los dos mirándonos a los ojos con sonrisas pícaras.

—Solo hay tiempo para amar. Una vez y otra más hasta que este sueño acabe, nena —canto yo seductora, tocando su brazo despacio provocativa.

—Yo sé que mañana... —empieza Esteban cuando de repente hay una gran sombra frente de nosotros.

Miro ¿y a este que carajos le pasa?

—Eres mi mujer no puedes acostarte con otros hombres —me dice Enzo. Yo lo miro incrédula.

La Barra explotó en una risotada.

—¿Yo con Sofí? Jajajaja, ni que quiera ir preso por acostarme con mi hermana, antes me las corto —dice Esteban serio.

—Ni que Sofía fuera yo, esta es tan puritana como la Petí, yo que sepa se acostó solo con dos y el último fue su pareja —dice Valeria.

—¿Ya terminaste de ventilar mi vida privada? —le digo yo a Valeria enojada—. Y vos calmate, yo no te debo explicaciones de lo que hago con mi vida, no se las doy ni a mi madre menos a vos —le digo mirándolo a Enzo.

—Entiendo que seas humana, pero eres mi mate, mi mujer y no puedes... —dice Enzo.

—Mira yo no soy mujer de nadie y me revienta que me digan qué hacer, vivo sola me banco sola así que no le debo explicaciones a nadie y para que sea tu mujer primero tengo que aceptar serlo y yo que sepa eso no pasó —le respondo yo.

—Enzo deja a la muchacha en paz, es humana y no entiende nuestras tradiciones —le dice el padre de Giovanni, Vittorio.

—Pero tío ella tiene que aprender —dice Enzo.

—Ya me harté, gordo tengo sueño y estoy cansada me voy a dormir —le digo a Esteban.

—Sofí no seas corta mambo, dale sigamos la joda —dice Javier.

—Si la gorda dijo que va a dormir, se va a dormir, vamos gorda que el sueño te tiene de mal humor y si seguís así vas a matar a alguien —dice Esteban.

Yo me levanto y paso por al lado de Enzo, Esteban va conmigo y me guía a donde se quedó la vez pasada.

—No se si querés... —me dice él.

Yo abrí la puerta del cuarto y entré.

—Voy a descansar mejor contigo, sabés que me cuesta dormirme fuera de mi casa —le dije.

Nos descalzamos y nos acostamos los dos a dormir yo arriba de su pecho como siempre.

—Descansa, que debés estar tan muerta como yo —me dijo Esteban.

Y cerré los ojos y caí dormida. Me desperté desorientada, miro cierto estoy en Italia, con un Alfa que piensa que soy su mascota.

—Ya te despertaste —me dice Esteban.

—Perdón no te quería despertar —le dije.

—Tranqui me desperté hace un ratito, volvió mi tierna Sofí —me dice él.

—Si gordo volví —le digo con una sonrisa.

—Entonces vamos que quiero unos buenos mates —pide Esteban.

—Entonces para qué me traje bizcochos de Uruguay

—¿Dulces o salados? —pregunta él.

—Miti, miti traje cuatro kilos —le respondo.

—Pero son veganos no —dice Esteban.

—Tranqui para vos te traje medio kilo salado de los comunes —le aclaro yo.

—Te quiero Sofí —me dice.

—Yo también pero me ayudás con los bizcochos, estoy segura que la barra ya tiene el mate pronto —le digo.

Nos levantamos, calzamos y fuimos al cuarto de al lado y agarramos los bizcochos. Los de él son cuernitos de queso y galletas saladas que le encantan. Cuando bajamos la barra estaba en la sala de estar que es abierta. Enzo me escanea y hace el amague de levantarse pero Giovanni lo paró en seco.

—Enzo quedate sentado es su hermano, no su pareja no te está engañando, mi Luna también duerme con sus duplas en Uruguay es normal —explicó Giovanni.

Así que era por eso, olió el olor de Esteban en mí, nosotros seguimos como nada y nos sentamos.

—Decime que son veganos —me pregunta la Petí.

—Obvio, no voy a empezar ahora a comer vaquitas —le digo riendo.

—Al fin volvió nuestra Sofí, era sueño lo que tenía —dijo Diego.

—Esta y la Petí son terribles, la Petí con hambre puede matar a uno y Sofí con sueño —dijo Javi.

—Por eso me la llevé a dormir antes que corra sangre —dijo Esteban.

—Gorda me convidás —me dijo Pablo.

—Claro, qué pasó los extrañás tanto que ya te deschabás solo —le digo sonriendo y le pasé la bolsa de los salados.

—Es joda este traidor come bizcochos veganos, con razón se le pegaba a la Petí y a Sofía en las juntadas —dijo Nico.

—Dejá este hace rato que nos traicionó, se queda con las guachas cuando bailan pop —dice Javier tratando de cubrir qué a él también le gustan veganos.

—Vos de envidia que no sabés mover las caderas como nosotras —le digo yo.

—Jajajajaja confirmado volvió nuestra tierna gordita —dijo Mati.

—Bueno a ver si nos pasan el mate y se dejan de quejar por todo —les dije.

Pablo me pasó uno, empezaron a rodar los mates por todos lados los italianos nos miran, si ya se esto es saliva compartida para todos lados.

—Che Sofí, Caro me mostró el video como terminan la canción con un pico —dice Paula a las risas.

Con Esteban ponemos cara de asco.

—Qué asco, ni en pedo le doy un pico al gordo, primero me pego un tiro —le digo seria, ella se ríe.

—Meimei, ni kan na zhi lang zenmeyang? (Hermanita, ¿qué te parece ese lobo?) —me dijo Paula.

—Wo xihuan, danshi... (Me gusta, pero...) —le respondo.

—...danshi ta bushi Didi (pero no es Didi) —dijo ella.

—Exactamente, además es como si fuera el Emperador de Jade(el Emperador celestial creencia china) , es molesto —le digo yo.

—¡Alguien que traduzca, odio cuando hablan en mandarín! —dijo molesto Javier.

—Yo te traduzco estaban hablando de Dylan Wang otra vez, gorda ya lo hablamos, nada de Dylan —dijo Esteban.

—Como aprende idiomas cuando le conviene —dice Paula divertida.

—Si pero la otra vez dijiste otro nombre cuál es —pregunta Valeria.

Yo saco mi celular del bolsillo y voy a la galería y busco el álbum mis amores y se lo paso.

—La segunda, Vin Zhang —le digo.

—Ah no, te entiendo está buenísimo —dijo Vale.

Y las demás se amontonaron alrededor.

—¿Y el siguiente? —pregunta curiosa Valeria.

Entonces le empecé a relatar cada uno:

—Ese es Luo Yunxi.

—¿En serio tenés una foto de él? —dijo la Petí y se levantó y fue a mirar.

—El siguiente es Xu Kai, Hou Minghao que el dragoncito está como lo recetó el doctor, Zhan Linghe.

—Bueno el dios de la guerra también... Wo xihuan (me gusta) —dijo Paula.

—Te entiendo —le dije divertida.

—Chen Zheyuan, Vengo Gao pero está muy grande, Ding Yuxi quedaba tan tierno con orejas.

—Pero dejate de joder el rey de las bestias un gato —dijo Paula.

—No importa como dios de la guerra estaba perfecto, Liu Yuning ese hombre canta hermoso y el favorito de mí Jie Jie.

—¡Mentira que tenés a Tan Jianci! —dijo la Petí emocionada.

—¿A quién mi Luna? —dijo Alcide celoso.

Jajajaja le llegó el dos veintidós a la Petí.

—Y el demonio por excelencia, mi Luna suprema Dylan Wang.

—Ahora te entiendo está buenísimo —dijo Camila.

De repente Esteban le sacó el celular a Vale y se lo dio a Diego.

—Bloqueale ese álbum y decime la clave solo a mi, ya me hartó antes era Dylan ahora tiene una colección —dijo celoso Esteban.

—¡No seas malo, gordo no lo hagas! —le grito yo.

—Lola gorda, Esteban tiene razón te perdemos cada vez que te ponés a ver a esos chinos —dijo Diego y tocó algo del celular.

Yo me levanté y lo agarré, qué guacho de miércoles.

—Sos malvado, devolveme el álbum —le digo a Diego.

—Sofí, déjate de joder además lo titulaste mis amores —dice Diego celoso también.

—No me importa tengo donde conseguir más, además qué me vas a bloquear ¿YouTube también? Porque te recuerdo que Dylan y Jianci también cantan, bueno Yuning también.

—¿Y como bailan? —dijo la Petí.

—En eso el especialista es Jianci.

—¡Mi Luna basta de chinos ya lo hablamos! —dijo Alcide yo me río.

Hasta que miro a un Alfa muy enojado y celoso, que se maneje además por la culpa de Diego me quedé sin álbum.

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