Mundo ficciónIniciar sesiónYo seguí tomando mate tranqui.
—Sofi, ¿los vas a dejar que se salgan con la suya? —dijo Vale. —Sí, dejalos, son mucho coco y pocas nueces —le respondí. En eso suena mi celular con la canción de Tiger Huo, "Luna Silenciosa". Yo lo desbloqueo. —Hola, ma, ¿qué pasó? —atiendo. —Hola Sofi, ¿ya llegaste? ¿A dónde fuiste? Te llamé en la noche y no contestaste —dice mi madre. —Sí, como a las cinco de la mañana de Uruguay... estoy en Italia, ma. —No me dijiste que ibas al casamiento de alguien de la barra, ¿qué hacés en Italia y quién se casa allá? —pregunta ella. —Ma, ¿quién más? La Petí. Cami y Facu ya se casaron, Javier y Romina ni fiesta quisieron hacer, Mati y Caro no se casan ni a palazos... Mamá , te dije que la Petí se mudó a Italia y por estar viendo a los turcos esos ni pelota me diste. —Ah, bueno. ¿Esteban está contigo? —pregunta mi madre. —Sí, y toda la barra. —Que Esteban te cuide y no hagas relajo —me advierte. Yo miro al gordo y me río. —Ma, el de los quilombos es el gordo, pero tranqui que esta vez está Sergio —le digo. Bajo el celular y miro a Esteban—: Mi madre dice que me cuides, jajajaja. —Mejor cuidalo vos a él —dijo la Petí entre risas. Vuelvo a ponerme el celular en el oído. —Ma, vos me estás llamando por este guacho, ¿no? —Sí, se llevó las llaves de tu casa —me confirma ella. —¡La punta de un sauce verde! Lo mato. Dejá, ma, yo me encargo. Chau. Corto la llamada. —¿Qué pasó? —preguntó Esteban. —Ese guacho de miércoles se llevó las llaves de mi casa —le digo. Llamo enseguida a mi hermano. —Hola, hermana —atiende él. —Hola nada, guacho podrido. Quiero que ya le devuelvas las llaves a mamá. —Sofi, yo solo voy a cuidar a Pequeña Orquídea en tu casa... —se justifica. —No me mientas, descarado. Mi casa no es motel ni discoteca, además está prohibida la porquería de música que escuchás. —Hermanita, no seas amargada, te falta mover un poco las caderas esas que tenés —me dice él. La Barra se mata de la risa escuchando. —Soy latina, las sé mover mejor que las guachitas con las que salís, idiota —le retruco. —Pásamelo —me dijo Esteban. Yo se lo paso. —Escuchame bien —le dice Esteban a mi hermano—, vos le metés gente a la casa de tu hermana y tenemos problemas, ¿me escuchaste? Y a la bebé dejala quieta, sabés que te odia. Ah, y que la música sea decente. Yo le doy un golpe por tarado y le saco el celular. Mi hermano sigue jodiendo: —Sí, dale, cuñaaaa... —¡Pelotudo! No es tu cuñado y lo sabés, tarado. Ya estás advertido, mirá que me entero de todo. —Bueno, ¿pero me prestás el auto? —pregunta mi hermano. —Sí, dale, pero si lo chocás me pagás el arreglo y las multas también. Los papeles están donde siempre. En serio, no dejes a mi bebé afuera. —¿Por qué no te la llevaste? —pregunta él. —Porque se lleva mal con los otros animales, principalmente con los lobos, y todavía le faltan papeles, lo sabés. —Jajajajaja, ¿qué, te fuiste a un zoológico? —se burla. —Más o menos, tarado. En serio, cuidá a Pequeña Orquídea. Y chau, nada de novias o atorantas(mujeres fáciles) en mi casa. —Bueno, Sofi... ¿me puedo usar la computadora esa que está buenísima? —pregunta. Yo bajo el celular y miro a Esteban. —Gordo, quiere usar nuestra compu gamer. —Prestasela, pero que la cuide —dice Esteban. —Bien, con Esteban te la prestamos, pero cuidala —le digo a mi hermano. —Menos mal que no es mi cuñado... tienen sus cosas en la casa del otro y le usás la ropa —insiste él. —Idiota, yo hago lo mismo contigo y también sos mi hermano. Ah, me traje tu canguro(camiseta con capucha) —le digo. —¡Ah, Sofi, no seas mala! Es mi favorito. ¿Cuándo volvés? —Bueno, te lo mando con Mati y Caro, además te lo diseñé yo, no te olvides. —Y el tuyo es igual —dice él. —No, el mío es distinto. —Obvio, el tuyo dice: "Me hace falta rock, cerveza, una siesta, no molestar"; mientras la mía dice: "Me hace falta bailar, una cerveza y pizzas, no jodan" —se ríe mi hermano. —Es que también me gusta lo que dice la tuya. Chau, te quiero, no armes mucho relajo. —Eso le tendrías que decir a Esteban. Chau, también te quiero. Tranqui, yo me llevo a la novia de tu amorcito Dilan a dormir conmigo para que no extrañe. —Bueno, pero cuidala en serio. Le pasa algo y me muero. —Sí, te cuido a tu gata —dice él y corta. —¿Y? —me preguntó Esteban. —Se la va a llevar nuevamente a la casa de mamá y prometió no meter gente a casa. Lo conozco, el guacho quería el auto y la compu —le respondo. —Y sigue diciendo que soy el cuñado, ¿no? Qué horror —dijo Esteban. —Sí, lo hace para hacerme calentar. Sabe que no sos el cuñado; sabe que si fuera verdad ya estaríamos casados —le digo. —A tu hermano le encanta provocarte a vos y a nosotros, porque sabe que todos nos calentamos cuando dice que nuestras duplas son nuestras novias —dijo Matías. —Y la Petí tendría dos maridos, jajajaja —dijo Valeria divertida. —Ta, dejen al tarado de mi hermano en paz, saben cómo es de rompebolas, es la edad —les pido. —¿Por qué dijiste que Pequeña Orquídea no se lleva con otros animales? —preguntó la Petí. —La última vez que fue la barra, salió disparando de Matías y Javier, y se vino conmigo para que la defienda —dijo Esteban. —Bueno, pero con Matías y Javier nunca se llevó. ¿Y con Caro? —preguntó Paula. —Con las gurisas va, pero no se queda mucho —le responde Esteban. —¿Por qué dijo que se lleva a la novia de Dilan? —preguntó Fernando. —¿No sabés que es mala educación escuchar conversaciones ajenas? —le pregunté—. Pequeña Orquídea es la esposa de la gran Luna Suprema, o sea, Dylan Wang —le respondí. —Ah, no... estás bien loca con ese tipo —dijo Nico quejándose. —Es mi problema, y no es con Dilan, es... —¡Con la gran Luna Suprema! —dijimos al mismo tiempo con la Petí. —Mirá, aunque te lo explique no lo vas a entender —les digo a los hombres—. Para resumir: él se sacrificó por ella varias veces, casi se suicida cuando ella murió, casi muere cuando la quisieron reencarnar con el Dios de la Guerra y la cuidó por quinientos años cuando ella era una pequeña orquídea. ¿Saben cuánto rocío se necesita para una planta? Él todos los días juntaba el rocío para regarla, y al final murió en lugar de ella. ¿Saben lo qué es eso siendo el Rey Demonio que mató todos sus sentimientos? —les expliqué. Ellos me miran y pestañean sin entender nada. —Vieron, les falta cerebro y corazón para entender. ¿No es verdad, Petí? —dije yo. —Totalmente. Dejá, me acuerdo cuando ella se apuñaló para salvarlo y me dan ganas de llorar nuevamente —dijo la Petí triste. —Ahora que me acuerdo, le sacamos las fotos y tiene la música de ese tipo —dijo Diego molesto. —Ese era Tiger Huo, nada que ver, no estaba en el álbum, pero me gusta "Luna Silenciosa". —Me parecía que era él, está demás esa canción, y la parte que dice "la luna se ríe de mi amor por ti" está buenísima —dijo la Petí. —Y Faye cantando "Farewell Love"... la rompió —agregué yo. —Dejá, que si la escucho lloro, es re triste esa —me contestó ella. —Pero real. Dejá, después ponemos "Gwee-la" de Esther Yu. —¿Otra china? —se quejó Esteban. Yo busco la foto de ella y se la muestro. —¿Y ahora qué me decís de la Pequeña Orquídea? —le pregunto. —¿Cuánto tiempo juntó el rocío? —dijo Esteban mirando la foto—. Dejá que yo lo hago por seiscientos años. Es hermosa, aunque le falta carne, pero de verdad parece un hada delicada y tierna. Con la Petí nos reímos. —Tierna, sí claro... la tenés que ver bailar "Gwee-la" —dijo la Petí. —No, dejá que la vea en ese video cuando canta con Dilan, se la va a querer comer. Digamos que es tan sensual como parece inocente —le dije a la Petí y ella se rió. Yo le pongo el video de "Gwee-la" y al gordo se le cae la baba, jajajaja. —Me enamoré. No tiene nada que envidiarles a vos o a la Petí —dijo Esteban hipnotizado mirando el celular. Yo me río. Hasta que viene ese hombre. —¿Podemos hablar? —dijo Enzo. —Te escucho —le respondo. —En privado. —Dale, andá con el tano —me dijo Esteban sin levantar la vista del celular—. Mientras yo miro a este bomboncito. ¡No te pases de la raya con ella que te mato! —le gritó Esteban a la pantalla. Yo niego con la cabeza. —Boludo, no te contagies —dijo Diego enojado. —Pero tienen que mirar esto, está buenísima —le dijo Esteban. Matías, Facundo y Javier fueron a ver, me parece que más por despecho. Yo me levanté y fui con este tipo pesado.






