Mundo ficciónIniciar sesiónComienzo a hartarme. Esto de estar persiguiendo a un hombre no es mi estilo, jamás me he visto en la necesidad de perseguir a nadie.
Pero Ernest vale la pena. Además, es un sacrificio que quiero cometer.
Es un mal necesario.
—Buenos días, señorita Priscila. —Me saluda la recepcionista suplente, levantándose de la silla detrás de su escritorio y sonriendo tímidamente.
Al menos con esta no cor







