Mundo ficciónIniciar sesiónNunca en mi vida me había sentido tan angustiado. Desesperado entré al hospital buscando un rostro conocido. El lugar se me hizo enorme, pues jamás habían venido con tanto malestar y ansiedad.
No puedo perder a mi madre.
¡Dios! ¡No puedo perder a mi madre!
—¿Señor, está usted bien? —escucho una voz femenina.
—Estoy-estoy bien. —murmuro con voz entrecortada.
—¿Desea tomar asiento?
—No señora no necesito su ayuda. —digo y sigo







