Instantes de perfección, segundos de ruina
Verónica
Estaba muy cómoda durmiendo tranquila en los brazos de Charles, cuando empecé a despertar por unas leves caricias en mi espalda y un dulce beso en la frente. Abrí los ojos poco a poco, acostumbrándome a la luz del sol, y me estiré para dirigir la mirada al causante, lo que provocó una sonrisa en mis labios. Él correspondió con una sonrisa y se acercó para besarme. Me apretó más contra su pecho, lo que despertó una excitación en mi cuerpo que m