El viento soplaba suave entre los árboles, creando una danza de susurros que solo Kyra y Kael podían entender. La luz dorada del atardecer se filtraba a través de las hojas, creando manchas de luz en el suelo cubierto de hojas secas. En ese instante, el mundo parecía detenerse a su alrededor, y el peso de su amor prohibido era más ligero que nunca.
Kyra miró a su alrededor, asegurándose de que estaban solos, antes de centrar su atención en Kael. Sus ojos, que normalmente reflejaban un océano de