Sekhmet.
Abro el closet verificando que conjunto quedaría perfecto para aquel evento.
Rebusco entre los millones que poseo, pero ninguno cumple los espectativas hasta que lo encuentro a el.
Mis labios se alza en aquella sonrisa coqueta y satisfactoria al ver el hermoso vestido rojo intenso que acabo de hallar.
Tomó la percha que lo sostiene y con el me acerco al espejo viendo cómo me quedaría.
—Es perfecto —digo en voz alta dejándolo con cuidado encima de la cama.
Segundos de