Después de aquel día, aquel mensaje, aquellas llamadas, cada mañana veía el programa de Hugo Gómez. Era un buen presentador; a pesar de que daba las noticias de mayor importancia, no se hacía pesado. Tenía una voz muy llevadera y familiar que iba muy armonizada con su rostro, su figura, sus gestos, su todo.
Ideal para las cámaras, para la televisión o para compartir noticias importantes. Era ese tipo de presentador que todos se detenían a escuchar y creían en su palabra.
Apostaba a que las muje